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martes, 5 de febrero de 2013

AYUDA!

Hola chicos, vereis, necesito vuestra ayuda. Estoy participando en un concurso para ganar una entrada para el concierto de One Direction en Madrid. La primera fase consiste en hacer algo CASERO (postres, pulseras...), algo que haya hecho yo. Tiene que ser muy original.
Significaria muchisimo para mi el pasar a la siguiente fase, ya que estare un pocito mas cerca de cumplir mi sueño.
Por eso os pido ayuda. Os agradeceria muchisimo que me dierais alguna idea. Cuanto mas originales, mejor.
Comentad. Por favor. Ayudadme a cumplir mi sueño.
El concurso esta ya cerrado y no puede entrar nadie mas al concurso, por si alguien queria participar.
Mil gracias.

lunes, 28 de enero de 2013

1000 :)

¡Wow! ¡Ya hemos llegado a las 1000 visitas! Os vuelvo a dar las gracias por leer el blog, espero que os haya gustado.
Aunque la historia esté acabada, me gustaría que hablarais de él por ahí, ya sea via twitter, facebook, lo que queráis, para que lo lea la máxima gente posible.
Y aunque la historia esté terminada, no quiero dejar de lado el blog, por lo que os pido que comentéis con lo que os gustaría que publicara a partir de ahora, ya sean canciones, recomendaciones de blogs, noticias... Lo que queráis. Yo intentaré hacer la mayor parte de las cosas que me digáis.
También os recuerdo que la continuación de esta historia ya está comenzada, y podéis leerla aquí ---> casualidadesdeldestino13.blogspot.com
Si queréis decirme cualquier cosa, dejad un comentario, o ponedme un tweet a @TheHoranIrish.
¡Gracias de nuevo!

viernes, 11 de enero de 2013

¡Gracias!

Hola a todos.
Espero que os haya gustado la historia, y hayais disfrutado leyéndola tanto como yo escribiéndola. Me gustaría que dejarais algun comentario diciéndome qué os ha parecido, cosas que podría mejorar para la próxima vez.... Porque habrá próxima vez. La historia no ha acabado. Si queréis saber cómo continúa, solo tenéis que pinchar en el enlace siguiente y seguir disfrutando.
casualidadesdeldestino13.blogspot.com

Antes de abandonar el blog, por favor, haced la encuesta que he preparado. Está a la derecha del blog.
Gracias por haber leído la historia, y, si la recomendarais para que la leyera toda la gente posible, os lo agradecería mucho. 
Os recuerdo que mi twitter es @TheHoranIrish, por si alguien quiere decirme algo, o seguirme, o lo que os apetezca.
Un beso, y gracias de nuevo.






Y fueron felices y comieron perdices... ¿o no?

jueves, 10 de enero de 2013

Capitulo 35.

Estábamos en un banco del parque. Yo acariciaba su tatuaje con las puntas de los dedos y el me abrazaba. Tenía los ojos cerrados; quería sentirle. Hasta que no volví a verle no me había dado cuenta de lo mucho que lo había hechado de menos. Había sido una tonta.
Abrí los ojos y le sonreí. El me estaba mirando, como cada minuto desde que nos habíamos vuelto a ver. No apartaba la mirada de mí, y no quería que lo hiciera. Se acercó poco a poco a mí y me besó. Noté que sonreía.
-¿Sabes? No pienso volver a dejarte marchar -me dijo- aunque tenga que secuestrarte.
-Tranquilo, eso no hará falta -me reí- Niall... ¿De verdad ibas a dejar el grupo?
-¿Como sabes eso? -preguntó sorprendido.
-Liam vino a verme. Estaba muy preocupado por tí. Todos lo estaban.
-Pensaba hacerlo, Lucía. Pero luego pensé: ya se ha ido una de las mejores cosas de mi vida, no voy a dejar que se vaya otra. Por suerte, todo vuelve a ser como antes -me besó en la cabeza.
-Si -sonreí-. Es tarde, debería irme a casa.
-Claro, vamos.
Caminamos tranquilamente hasta mi casa. Agarré fuerte su mano, como hizo él. Tenía miedo de que se fuera. Llegamos a la puerta y nos paramos. Le abracé fuerte. Volví a acariciar su tatuaje con el 13 pintado.
-Niall, ¿te apetecería acompañarme mañana a hacerme un tatuaje? -le pregunté con una gran sonrisa.
-¿Un tatuaje? -parecía sorprendido- ¿Qué tienes pensado hacerte?
-Un infinito -le susurré al oído.
-¿Eso quiere decir que...? -se le iluminaron los ojos.
-Sí.
Volví a besarle y entré en casa. En mi mesilla de noche estaba nuestra foto. Me quedé mirándola. Sí. Estaría con él para siempre, no pensaba soltarle nunca. Al fin y al cabo, era el amor de mi vida.

miércoles, 9 de enero de 2013

Capitulo 34.

Al principio no vi nada, las luces me daban en los ojos. Cuando se acostumbraron a luz, lo vi. Era un chico bajito, con una gorra y una guitarra en la mano, y la cabeza gacha. Le reconocí al instante. Le reconocería en cualquier parte, aunque estuviéramos rodeados de millones de personas. Era el amor de mi vida.
Sin girarse, se agachó y dejó la guitarra en el suelo, al lado de la banqueta en la que estaba sentado. Al final, me miró. Estaba muy serio, sin expresión en los ojos. Las lágrimas empezaron a llegar a mis ojos, cuando vi su expresión seria; no iba a perdonarme nunca, lo veía en su mirada.
Entoncés algo cambió. Sus ojos brillaron bajo las luces y apareció esa sonrisa que tanto me enamoraba. Me quedé ahí plantada, sin saber qué hacer. Abrió los brazos y empecé a llorar. Corrí hacia él y le abracé para no soltarle nunca. Volvía a tenerle, volvía a oler su colonia, volvía a ver sus ojos, volvía a ser feliz.
-Te he echado de menos -susurré.
Me apretó más fuerte junto a él. Tenía tan pocas ganas de soltarnos como yo, pero la gente empezó a aplaudir, y tuvimos que separarnos. Alguien subió otra banqueta para mí (creo que era Raúl, pero no estaba segura porque no era capaz de apartar los ojos de Niall). Cogió el micrófono, agarró mi mano, y empezó a cantar. Mi canción, nuestra canción.
"That's between me and you, our little secret."
Al acabar nos miramos sin hacer nada, mirándonos el uno al otro por todo el tiempo que habíamos estado separados. La gente empezó a aplaudir y Niall me sonrió. Tiró de mí hacia él y me besó. El beso que tanto habíamos esperado; el que tanto necesitábamos.
Bajamos del escenario y ahí estaba Raúl sonriendo.
-¡Tú lo sabias! -le dije.
-Él lo organizó -respondió Niall- y me alegro de que lo hiciera.
Abracé a Raúl.
-Gracias -le dije al oído.
-No las des, tonta.
Nos hizo un gesto con las manos para que nos fuéramos, y Niall y yo volvimos a la fiesta. Juntos de nuevo.

martes, 8 de enero de 2013

Capitulo 33.

Bajé las escaleras y le ví. Estaba guapísimo. Me acerqué y sonreí.
-Wow, estás preciosa -me dijo.
-Tu también estás muy guapo -le di un beso en la mejilla.
-¿Nos vamos?
-Claro.
Le di un beso a mis padres y salimos. Esta era la primera nochevieja que pasaba fuera. Estaba nerviosa.
Fuimos al local donde se celebraba la fiesta, que estaba en el centro de la ciudad, al lado de un parque. Todo era precioso. Había un gran escenario y luces por todas partes.
Raúl me cogió de la mano y me llevó hacia un grupo de chicos. Una vez allí empezó a saludarlos a todos y me presentó.
-Chicos, esta es mi amiga Lucía.
Les di dos besos a todos y les sonreí. Uno de los chicos parecía muy tímido, y aunque no me quitaba el ojo de encima, procuraba no hablar conmigo.
-Hola -le dije- ¿tú cómo te llamas?
-Pablo -respondió con una sonrisa.
Y menuda sonrisa. Era casi tan bonita como la suya... Volví a sentir aquel dolor tan familiar en el pecho, pero rápidamente pensé en otra cosa.
-¿Quieres bailar? -le pregunté.
-Claro.
Nos fuimos al centro de la pista y empezamos a bailar. Poco después nos dimos cuenta de que ninguno tenía idea de bailar, asi que nos alejamos de la pista y nos sentamos en una mesa. El momento de tomar las uvas llegó volando, y me encontré riéndome de Pablo cuando se atragantó con una. Después de las felicitaciones del nuevo año, las luces se apagaron. No sabía que iba a pasar, así que esperé. Al final, un chico salió al escenario y empezó a hablar.
-¡Feliz año a todos! Gracias por venir, espero que os lo esteis pasando bien. Como motivo del nuevo año, hemos decidido haceros una sorpresa. Seguro que todo el mundo conoce a este chico que va a salir al escenario de un momento a otro. Es un honor tenerle aquí con nosotros. Espero que disfrutéis.
El chico bajó del escenario. Entonces subió alguien al escenario. Yo estaba detrás llenando mi vaso de Cocacola, así que no era capaz de ver nada. Raúl se acercó a mí y me cogió de la mano. Delante de mí, empezaron a empujarse unos a otros. Oía los gritos de emoción de la gente. No sabía qué estaba pasando. No debería haber venido. Raúl me llevó a rastras hasta unas escaleras detrás del escenario y me obligó a subir por ellas.

Capitulo 32.

Habían pasado tres semanas desde que vi a Liam. No había vuelto a saber nada de ellos, ni había escuchando nada alarmante, por lo que supuse que había hecho entrar en razón a Niall. Eso me alegraba. No podía imaginar lo que supondría la disolución de la banda...
Estaba leyendo los tweets de Niall; aunque no estuviéramos juntos le quería, y me interesaba lo que pusiera, ya que me preocupaba por él. Había perdido su característica alegría. No contestaba a las fans, apenas twitteaba... Debía de estar mal.
Sacudí la cabeza para dejar de pensar en ello. Lo hecho, hecho estaba, y no podía echarme atrás. Sonó el teléfono: era Raúl.
-Hola -le dije al contestar.
-Mañana. Nochevieja. Tu y yo. Fiesta. Alegría. No puedes decir que no.
-Raúl, ya sabes que no estoy para fiestas...
-Me da igual como estés. Mañana es nochevieja y no voy a dejar que te quedes amargada en tu casa.
-¿Y que pasa si me niego? -le dije.
-Iré a buscarte con unos cuantos amigos y te haré salir a la fuerza -sabía que hablaba en serio.
-¿Sabes que te odio?
-Yo también te quiero -contestó entre risas- ponte guapa eh, que tengo sorpresas para tí.
-Como se te ocurra presentarme a algún tío no te vuelvo a hablar en la vida.
-Vamos, estará bien. Yo me ocuparé de todo. Te recojo a las ocho.
Colgó el teléfono.
Odiaba cuando hacía esas cosas. Me vestí para salir a comprar un vestido de fiesta, y me puse la sudadera que me dio Niall. Cerré los ojos. Todavía tenía su olor.
Abrí el armario para ver si tenía zapatos, y vi el vestido que me compré para el baile del instituto de Londres. Podría ponermelo...
No. Demasiados recuerdos.
Cogí las llaves de casa y salí. Dos horas y siete tiendas después lo encontré: era un vestido verde esmeralda con vuelo, muy vaporoso. Sería perfecto.
Volví a mi casa y me lavé la cara. Al mirarme al espejo no me reconocí. ¿Era yo la chica que nunca se rendía? ¿La que decía que había que luchar por los sueños? No. Esa chica se había ido hacía tiempo.
Volví a la habitación y me acosté. Mañana sería un día muy largo.